Sumo amateur: Te contamos de que se trata

El Sumo desde años a la fecha esta dirigido a todo publico, ya no es necesariamente profesional

El Sumo es también un deporte amateur, con participantes en la universidad, la escuela secundaria y primaria en Japón. Además de los torneos universitarios y escolares, incluso se celebran torneos abiertos de aficionados. El deporte en este nivel es despojado de la mayor parte de la ceremonia. Los luchadores aficionados más exitosos de Japón (normalmente campeones universitarios) pueden entrar en el Sumo profesional en Makushita (tercera división) y no desde la base de la escalera. Este rango se llama Makushita Tsukedashi, y actualmente es Makushita 10 o 15 dependiendo del nivel de éxito amateur alcanzado. Muchos de los actuales luchadores de primera división entraron en el Sumo profesional por esta ruta. Todos los atletas aficionados deben ser menores de 23 años para satisfacer la inscripción, a menos que califiquen para el Makushita tsukedashi (menor de 25 años). Asimismo, se creó la Federación Internacional de Sumo para fomentar el desarrollo del deporte en todo el mundo, incluida la celebración de campeonatos internacionales. Un objetivo clave de la federación es que el Sumo sea reconocido como deporte olímpico. Los clubes de Sumo amateur están ganando popularidad en Sudamérica, teniendo según el caso más o menos desarrollo acorde a cuando ha llegado la disciplina al país. Mientras que en Brasil gracias a su fuerte comunidad japonesa, es una disciplina ya establecida, en otros países se encuentra en periodo de crecimiento.

Repasemos su actualidad en varios países:

Argentina

«Los luchadores locales dan la batalla cotidiana en un círculo amateur, que intenta incorporar adeptos de todas las edades»

En la Argentina, el deporte nacional nipón suma  unos 50 apasionados cultores. «Es una disciplina minoritaria, sobre todo si la comparamos con otras artes marciales. Es que hay mucho prejuicio. Acá, cuando la gente piensa en Sumo, lo primero que se le viene a la mente es: gordo, culo – pañal… también la banda de Luca Prodan«, dice Sebastián Videla, su  difusor local. Polideportivo del Parque Chacabuco. Tatami del segundo piso, bajo la autopista.  Todos los miércoles y sábados, se juntan a celebrar este deporte ritual, con más de 2000 años de historia. Bien lejos de la popularidad y la estructura profesional que dominan en Oriente, los luchadores argentinos dan  batalla  en un círculo amateur, que intenta incorporar adeptos de todas las edades y, también, ¡de todos los pesos! «Cuando viene una mamá acompañando al hijo que quiere empezar, lo primero que pregunta es si vamos a hacerlo engordar. Es falta de información. En realidad, el Sumo amateur es una actividad para todo el mundo: chicas, chicos, adultos, gordos y flacos”, explica Videla. El estereotipo del pesado luchador de Sumo que pasa cómodo los 120 kilos inunda el imaginario sobre la disciplina. «El Sumo amateur es otra cosa”, aclara Videla, “Sirve para mejorar la postura y fortalecer caderas y piernas. Más allá de la contextura física, en los combates tienen mucha importancia la astucia y la agilidad.  El Sumo es una lucha de equilibrios y desequilibrios. Y muchas veces la maña le gana a la fuerza.””

«El Sumo amateur es una actividad para todo el mundo: chicas, chicos, adultos, gordos y flacos”, explica Videla

La historia del Sumo argentino se remonta a la década del ’30, cuando los inmigrantes nipones radicados en la zona de Burzaco se reunían para mantener viva su gastronomía y sus danzas, y que los varones recreaban aquellas batallas cuerpo a cuerpo en los patios del arrabal bonaerense.  Sensei Yamamoto,  fundador de la Asociación Argentina de Sumo, era heredero de aquellos pioneros. En los 80 se juntaba con otros maestros para darse duro y parejo en el dohyo del Jardín Japonés. Eran tiempos en que el Estado nipón empezaba a estimular la práctica de la disciplina más allá de sus fronteras. «Vinieron al país varios rikishi,  luchadores profesionales, y donaron los famosos cinturones mawashi”, –recuerda Videla, al tiempo que se ajusta el “mawashi” de seis metros de largo. Incluso dos exponentes argentinos, Hoshi Andes y Hoshi Tango, pudieron viajar a Tokio y luchar en la elite. Fue con la llegada del Sensei Hideki Soma que toma otro salto de difusión, donde sus primeros cultores fueron sus alumnos de Judo. En la actualidad el único centro de enseñanza se encuentra en CABA, pero hay tratativas de organizar grupos de practicantes de Misiones, Córdoba, y San Juan…  El joven Videla pulió su técnica con Sensei Yamamoto, pero sobre todo descifró los mil y un rituales que anteceden al efímero combate. Duran más que la pelea y están conectados con el sintoísmo, la religión predominante del Japón: la ceremonia de purificación y el respeto por las decisiones de los sabios gyōji, las autoridades religiosas que arbitran la contienda.  Su Sensei soñaba con verlo luchar en el mítico Ryōgoku Kokugikan, el templo mayor. Videla dice que algún día lo logrará. Conquistó torneos sudamericanos y batalló contra temerarios rivales mongoles y búlgaros en mundiales. «El día que murió mi maestro,  ganaba un campeonato en Brasil. Fue una señal. Siento que llevo una mochila llena con sus enseñanzas. Tengo que difundir el Sumo. Si pudiera verme, creo que estaría muy orgulloso

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Chile

Su sede central se encuentra en el Centro Olimpico Nacional

El Sumo cuenta con 18 años de vida, cuya sede central se encuentra en la Sede del Centro Nacional Olímpico. “El Sumo llegó a Chile de mi parte. Lo conocí durante el periodo en que viví por ocho años en Buenos Aires”, cuenta Eduardo Lilo Elgueta, su director nacional, originariamente alumno de próceres del Judo andino como los Sensei Kobayashi y Calvo, “Sensei Kobayashi me recomendó que cuando fuera a Buenos Aires,  lo visite al Sensei Hideki Soma. Cuando finalizaba la clase, veía que en lugar de ducharse, sus alumnos iban a otro lado. ¡No entendía que pasaba! Me encanó lo que vi y comencé a participar del grupo. Ahí estaban Videla, Wakita…”. En el 2001 a su regreso, respaldado por  un importante bagaje técnico e incluso deportivo, ya que participó en dos sudamericanos, introduce el Sumo en Chile. Como primera medida llevó adelante una fundación de trabajo dedicado a niños de bajos recursos donde con el Judo y Sumo ayudaban a sacar a los pequeños de la calle. “Hoy día hay un grupo de jóvenes que se están entrenando en la Federación de Lucha Grecorromana, dentro del Centro de Alto Rendimiento de Chile. Ha costado asentarlo…, cuesta sacar la imagen que el Sumo no es solo para gordos. De a poco ganamos espacio. En Julio habrá un torneo de Grappling, me invitaron como docente de Sumo para que brinde un seminario. Solo por el momento se entrena en Santiago. El objetivo es llevarlo por todo Chile, incentivar cursos de formación de monitores. De a poco lo iremos implementando”, completó el Profesor Lilo Elgueta.

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Paraguay

Paraguay cuenta con practicantes adultos e infantiles, buscando crear un semillero de atletas

 “Estuvimos participando del torneo Sudamericano un mes atrás”, cuenta a manera de presentación el Profesor Daniel Nakatsuka, Director técnico del Paraguay. El único centro al momento de difusión del Sumo paraguayo se encuentra en la localidad de Pirapó, zona rural por excelencia, que desde hace casi 69 años cobijó a los inmigrantes nipones que buscaban un provenir, siendo ellos mismos incluso sus fundadores. “Trajeron su cultura, y entre ello, el Sumo. Teníamos muchos luchadores Nikkei, pero con el paso de los años, le abrimos la puerta para los paraguayos en general, ya que queremos que conozcan nuestra cultura”, subrayó, “Tuvimos varios centros de entrenamiento, pero se fueron perdiendo. Buscamos recuperarlos”. Con un promedio de quince a veinte alumnos formales quienes participan de torneos internacionales, y trabajan por difundir la disciplina en todo el país, cuentan cada cinco años con un evento por demás, importante: Medirse frente a sus pares de la Prefectura de Iwate, Japón. “Ellos vienen cada cinco años a participar aquí, donde incluso invitamos a practicantes de la región. Será en Agosto del año entrante. Siempre se da un torneo amistoso, donde participan varios que buscan ser atletas profesionales, por lo que se suele ver un excelente nivel”, completó.

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Uruguay

El Maestro Soca Montero, titular de la Escuela Judokan, incluso llevo el Sumo a la TV con la finalidad de darlo a conocer al publico en general

El Sumo en Uruguay cuenta con dos décadas de vida, contando con el auspicio de la Embajada y Asociación Japonesa de Uruguay. “Hemos participado de distintos torneos internacionales, con podios incluidos”, inicia el dialogo el Sensei José Soca Montero, su titular, quien además es uno de los nombres propios del Judo celeste, “El Comité Olímpico lo incluyó como deporte de demostración, asique estamos reorganizando la disciplina para estar a la altura de las circunstancias”, completó. Hoy en Sumo en Uruguay se encuentra en plena etapa de crecimiento, siendo su sede en Montevideo, en la escuela Judokan

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