El significado de conocer el Kodokan

“… era el Kodokan, un lugar con tanta historia…”

Van a ser 137 años desde que el Maestro Jigoro Kano tomó la esencia de las antiguas escuelas de Jujutsu  de finales del siglo XIX  para crear el Judo, una de las artes marciales más practicadas del mundo y referente de las disciplinas niponas a partir de entonces. Apenas llegas, te recibe en a puerta una efigie de su fundador, que  quiere recordarte  que Kodokan  significa “el hogar del que sigue el camino del aprendizaje” y da la bienvenida a los nuevos y viejos aprendices, siendo el corazón mundial del Judo. El Kodokan original, instaurado por su fundador, era un humilde Dōjō ubicado en su propia casa en las afueras de Tokyo. El  actual es un gimnasio con varias plantas, amplios tatamis y habitaciones, dedicados exclusivamente al entrenamiento, enseñanza del Judo, con sus principios y tradiciones. Para llegar hasta él, lo más fácil es ir desde la estación de Kasuga en las líneas Mita u Oedo del subterráneo de la capital nipona.  Antiguamente, existía el “Kano Juku”,  una escuela de nivel secundario que formaba el carácter de los niños que ingresaban y vivían ahí. El Koubunkan era una escuela de lengua inglesa. Kano usaba sus propios ingresos para todo ello, y cuanto no le alcanzaba, lo conseguía trabajando como traductor. Desde la mañana temprano hasta la noche, dirigía toda su energía a dichas actividades educativas. El Kodokan, o Instituto Kodokan, ubicado en la ciudad de Tokio en Japón,  fue fundado en 1882 con el propósito de establecer un lugar para adoctrinar a diversos estudiantes, con los conceptos del Judo. Desde 1958 existe el actual edificio.

Dentro del Kodokan hay numerosos tatamis que se encuentran agrupados dentro de cinco dojos especiales, cada uno con un nombre diferente:

  • Sala Principal
  • Sala Internacional
  • Escuela
  • Mujeres
  • Niños

El departamento internacional está en la planta baja, el museo y biblioteca en el 2 piso, y al albergue lo encontras en la 3ª planta. La recepción y vestuarios se encuentran ubicados en la 4ª planta. Los tres pisos restantes contienen varios dojos, y el octavo  es una plataforma de observación del dojo principal. Los estudiantes del Kodokan tienen la posibilidad de aprender tanto el aspecto teórico del Judo como el práctico, que comprende todas las técnicas y movimientos que son necesarios para enfrentarse en un combate. Posteriormente se vuelven aptos para entrar a competiciones regionales, nacionales,  internacionales, además de avanzar por los diversos danes que la escuela. Durante el verano, se llevan a cabo distintos programas de entrenamiento, que es aprovechado por numerosos alumnos extranjeros que suelen ir asiduamente a la meca del Judo.

“…los japoneses para luchar, los noté duros,les faltaba “eso “que tenemos los sudamericanos… esa mezcla de pasión y explosión para el randori”

Federico Barceló Masaguez, es uno de esos casos quienes no perdieron la oportunidad de conocer la considerada meca del Judo mundial. Te contamos su experiencia: “Practico Judo desde muy chico junto a mi hermano.  Tengo 25 años de edad, arranqué a las 8 en Olimpia, donde estuve muchos años y desde un tiempo para acá, Durante el viaje al Kodokan estaba en TERRA JUDO. Hoy practico con Sensei Marcelo Ehrlich. Soy incluso árbitro de nivel nacional, con alguna experiencia internacional en Argentina. Mi idea es retomar el arbitraje y llegar a lo más alto”, nos cuenta, “Estuve de viaje, y tenía la idea de ir a entrenar al Kodokan. De hecho fui con el judo gi en la valija. Aunque sea, me tomaba unas fotos… ¡Pero ir, iba!… como allá son vacaciones de invierno, el Kodokan estaba cerrado. Llegué el 22 de Diciembre a Japón, y justo ese día cerraba, para abrir el 5 de enero. Ese mismo día fui, me anoté, y me puse a entrenar. Al ser la primera práctica del año, en la clase había directivos del Kodokan, y judokas de muchos países. Primero se dijeron unas palabras alusivas por ser el inicio del año y luego vino la práctica. El estar dentro del Kodokan, me hizo pasar por dentro, una serie de sentimientos. Es muy difícil de explicar… era el Kodokan, un lugar con tanta historia… en su dojo principal, el del 7mo piso…cuesta explicarlo… ¡Mira donde llegué!; ¡Rodeado de gente de todas partes del mundo, y poder entrenar de igual a igual con ellos! Hace cuatro años que no entrenaba fuerte… están muy centrados en preservar lo tradicional del Judo, la técnica, sus Katas…no fue dedicada la clase a la competición, a diferencia de acá que se le da un mayor espacio dentro de la clase, haciendo un fuerte trabajo físico y luego todo randori. Hubo randori, pero más suave… “, completó.

C-M: ¿Qué podes destacar de la clase?

FBM: Había como te comentaba practicantes locales y de diferentes partes del mundo, como holandeses, españoles… de distintos países de Asia… a los japoneses para luchar los noté duros,  les faltaba “eso “que tenemos los sudamericanos… esa mezcla de pasión y explosión para el randori. Se notaba que estaban más preocupados en corregir la técnica, la línea correcta, el cómo va el cuerpo, que como entran… entonces su randori es muy cortado. Te cuento una anécdota: llego un rato antes para mirar cómo era la dinámica en una clase de menores. Me pongo a hablar con el coach, me presento, le digo de donde soy, quien soy… muy amable el instructor. Me explicó que era una práctica libre. Cuando comenzó el entrenamiento, todo se dice a nivel técnico, pero en ingles. Me sorprendió eso. Tengo entendido que los cursos de kata se dan en japonés e inglés. Pegué onda con unos chicos de Holanda. Comenzamos a hacer randori. Siempre fui muy bueno con las técnicas de piernas. Desde chico, mi uchi mata era ippon seguro. Lo agarro muy bien al holandés, lo hice volar y cuando calló, sonó muy fuerte. El tatami del dojo principal, tiene unas gomas por debajo para amortiguar. Entonces cuando alguien cae fuerte, es un estruendo. Todos los japoneses se quedaron mirando. Eso desembocó que todos se arrimen y quieran hacer randori conmigo. Toda una hora y media haciendo randori con japoneses. ¡Sentí mucho orgullo! Habré hecho con diez de ellos… no me pudieron tirar nunca, yo pude hacerlo con uno. Después del entrenamiento el coach me invitó a entrenar otro día, pero me fue imposible por mis tiempos… estaba de vacaciones, y tenía varias visitas ya pautadas. ¡Una pena!

Queda espacio para un recuerdo final: “Estaba la clase de menores, veía  arriba del tatami junto a  los chicos a dos campeones mundiales japoneses  haciendo randori. Todos disfrutaban. Fue muy lindo ver estrellas mundiales y todos pasándolo muy bien. ¡No recuerdo los nombres de ellos, pero que linda imagen! ¡Eso es Judo y Kodokan!