Los legendarios duelos de principios del siglo XX

codigo-marcial-duelos1Duelos caballerescos. Legendarios, románticos y absurdos;  artística y teatralmente sangrientos… ornamentados por majestuosos y solemnes rituales; históricos unos, olvidados otros… despojados de sus dramáticas circunstancias y evaluaciones morales, nos revelan  un mundo poblado por seres provistos de valores, principios y códigos inalterables…A más de una centuria, estos fantasmales seres, regresan para invitarnos a reflexionar sobre nuestras ‘irresistibles’ e ‘indispensables’ futilidades… eran los artistas marciales de la época de fines del siglo XIX y principios del siglo XX. En esos tiempos, donde el honor lo era todo y no se perdonaba un mínimo agravio, la Esgrima, disciplina muy en boga en la época, era la herramienta utilizada durante los duelos del momento. Se ha definido al duelo como “un combate privado entre dos personas, realizado voluntariamente ante testigos y sujeto a reglas determinadas”. Sus orígenes son remotos. Los historiadores marcan como rasgo singular que no existió en Grecia ni en Roma, en la antigüedad clásica. Habría nacido entre los germanos y ellos lo importaron a Europa. Se difundiría vertiginosamente sobre todo en la aristocracia, donde causó innumerables muertes.  Era el recurso para “lavar el honor” frente a una ofensa: hasta se lo llamó “juicio de Dios”, entendiendo que la divinidad disponía finalmente el resultado del encuentro. Pero los jurisconsultos lo condenaron con reiteración. Consideraban que esta “justicia” por mano propia configuraba una rebelión contra la majestad de las leyes y de los monarcas. En la Argentina, el Código Penal incluye al duelo entre los delitos, pero en realidad, está en desuso desde hace mucho tiempo. Dejando de lado el “duelo criollo” de las campañas, en sus últimas épocas consistía en trámites casi burocráticos. Empezaba con un desafío planteado por medio de padrinos, quienes se reunían posteriormente para resolver -en la inmensa mayoría de los casos- que no había lugar al lance. Y si éste se concertaba, un par de disparos al aire “salvaban el honor”.  El general José María Paz cuenta, en sus “Memorias” que horas después de la batalla de Tucumán (1812) desenvainaron sus sables para batirse el teniente Juan Carreto y el coronel José Moldes, cuando éste trató de “ratero” a Carreto. El general Manuel Belgrano, que estaba presente, los detuvo recriminándoles semejante “insubordinación”.  Es conocido que en 1818, poco antes de la batalla de Maipú, se enfrentaron en duelo dos oficiales del Ejército de los Andes, Pedro Ramos y Federico Brandsen, en el campamento de Chimbarongo, quedando ambos heridos. Antes, en Mendoza, otros oficiales de San Martín, Juan Lavalle y Juan O’Brien, se habían batido a sablazos. O’Brien recibió una profunda herida en la muñeca derecha.

La quinta de los duelos 

En agosto de 1930 se enfrentaron en duelo los diputados J.V. Rocha y Manuel Fresco. El duelo se extendió por un asalto y "fue violentísimo"
En agosto de 1930 se enfrentaron en duelo los diputados J.V. Rocha y Manuel Fresco. El duelo se extendió por un asalto y “fue violentísimo”

Andando el siglo XIX, los duelos siguieron en auge entre la clase afortunada argentina. A pesar de que la ley los prohibía, era evidente la tolerancia de jueces y policías a su respecto. A veces, los duelistas viajaban al Uruguay para estar tranquilos, ya que en ese país batirse estuvo permitido hasta 1992. El que siempre se mostraba dispuesto a apadrinar y a cobijar lances caballerescos era el culto esgrimista Carlos Delcasse. Decenas de lances se llevaron a cabo en su quinta porteña de Belgrano: tantos, que se la conocía como “La quinta de los duelos”.  El doctor Julio Delcasse, fue durante décadas, una eminencia en la materia y su referente indiscutido e insoslayable. Delcasse había fundado y presidido el “Circle del´Epée” que funcionó en su casa. La Esgrima solía ser un aspecto importante en la formación de los políticos argentinos de aquellos tiempos. El parque de la casa del Doctor Delcasse fue escenario de muchos duelos caballerescos. Sumergiéndonos en crónicas de la época, él mismo nos revelará los más íntimos secretos y las más viejas historias de los duelos que presenció.

En esta página presentamos un artículo especial del periodista Soiza Reilly publicado en la edición de la revista Caras y Caretas del 7 de mayo de 1932, conteniendo una recopilación de los duelos más famosos: “El duelo es la civilización de la venganza”: Esta frase pertenece a Leopoldo Lugones. Es el mejor anatema contra la barbarie de los caballeros. Nadie cree en la utilidad del “campo del honor”. Sin embargo, la costumbre subsiste. Los hombres siguen batiéndose. No por valentía, sino por miedo a parecer cobardes. El duelo es un producto de la imaginación. ¿Tiene coraje quien se expone a morir en un duelo? Más coraje demuestra quien se niega á batirse.  Para desafiar sin deshonra la vergüenza de rechazar un desafío, hay que tener el tamaño colosal de un gran educador: Sarmiento, nos decía: “El duelo es el arte caballeresco de practicar a mansalva un crimen honorable”. Cierta vez, Nicolás Calvo mandó sus padrinos a Sarmiento. El maestro nacido en San Juan los recibió correctamente: “Muy bien. Hoy daré mi respuesta”. Esa misma tarde publicó en “El Nacional” una carta abierta, dirigida a Calvo, que decía: “Señor Calvo: acepto el desafío al que usted me provoca. Hora: doce del día. Lugar: la plaza 25 de Mayo. Padrinos: el jefe de policía y el señor arzobispo. ¡No sea zonzo y aparezca!”

Un libro curioso de César Viale

El doctor César Viale que además de juez insuperable es un intelectual curioso y analítico, ha coleccionado las actas de todos los disturbios caballerescos sucedidos desde hace cinco lustros. El mismo se ha batido dos veces: con Julio Escobar y con D. Videla Dorna. En 1914, Viale publicó el primer tomo con el título de «Jurisprudencia caballeresca Argentina». En 1928, editó el segundo, más amplio, con un vibrante prólogo de Leopoldo Lugones. Este segundo tomo, sabroso como una novela histórica, no ha circulado nunca. Su autor se opone a ello, en consideración a su magistratura.

– “Circulará”, me dice, “cuando yo deje de ser juez. De lo contrario podría creerse que mi libro es una incitación al duelo. El código afirma que el duelo es un delito

Los duelos más famosos

–  El duelo De Bary – Roldán

“El miércoles por la mañana se batieron en duelo en el Hipódromo Argentino, los señores Belisario Roldán (hijo) y Teodoro de Bary (hijo). El arma empleada por los combatientes fué el sable con filo, contrafilo y punta. En el primer asalto, los dos duelistas fueron heridos, el señor Roldán con tres incisiones en el cuero cabelludo y otra en el antebrazo derecho, y el señor de Bary con una contusión en el cuello. (1907)

  • Duelo J.V. Rocha y M. Fresco (1930)

En agosto de 1930 se enfrentaron en duelo los diputados J.V. Rocha y Manuel Fresco (hijo). Dirigió el lance el barón Antonio De Marchi, en la quinta Delcasse de Belgrano. El duelo se extendió por un asalto y “fue violentísimo” resultando herido Rocha en un ojo. El duelo fue suspendido y los combatientes no se reconciliaron Allí están ellos, dos diputados de la nación, bajo el jocundo y jubiloso esplendor de magnolias, camelias y palmeras; iluminados por un templado sol de fines de agosto en el parque de una jovial y suntuosa residencia de Belgrano. Se nos parece asistir a una verdadera velada social: el barón De Marchi, los diputados Santamarina y Miguens, el doctor Rodolfo Moreno, dialogan afablemente con el gentil anfitrión, doctor Delcasse; elegantes, sobrios y discretos; impecables en sus gestos y miradas, se diría que hasta cuidadamente indolentes e indiferentes. Pero el pequeño gran drama debe tener su gran y teatral despliegue, y entonces los contendientes, con el torso desnudo y bajo la vigilante mirada del barón De Marchi, se entregan de lleno a lustrar sus broncíneos honores “en un solo asalto, que fue violentísimo” señalan las crónicas testigos de semejantes hazañas y proezas caballerescas bajo el sol porteño de agosto de 1930. Desde el rostro de Rocha la sangre salpica la húmeda tierra y el lance medieval se suspende… los adversarios no se reconcilian y tras pequeños intercambios de opiniones y comentarios con sus respectivos acompañantes se retiran, saludando y agradeciendo, naturalmente, la gentil recepción del anfitrión…

Carlos Delcasse: El primer artista marcial argentino

Carlos Delcasse
Carlos Delcasse

El Doctor Carlos Delcasse, nacido en Francia y afincado en Belgrano, fue uno de los primeros protagonistas allá a fines del siglo XIX y principios del siglo XX de las primeras expresiones de los deportes de combate de la época. En el año 1883 construye una casa en Cuba 1919. La casa era una mansión de 20 habitaciones, tenía sala de armas, sala de gimnasia, polígono de tiro y el Bosque desde Sucre hasta Arcos. El demolido palacete Delcasse en Belgrano fue más conocido como ” la casa de los duelos”. La puerta principal estaba en la calle Cuba 1919. Su mirador era adornado por una figura alada con una lira por ello que fue conocida como “la casa del ángel”. La propiedad ocupaba casi toda una manzana. Tenía una escalera de ébano labrado y más de 20 dormitorios. Una puerta trasera daba por la calle Arcos. La casa estaba rodeada por un jardín arbolado con magnolias, camelias y palmeras. Allá se practicaba Esgrima y se hacían los duelos a espada y a pistola tan característicos de principios de siglo. La mansión fue como un templo para duelos. En esos fondos del jardín de atrás, donde el propietario había levantado un pabellón funcionaba una sala de armas. Ese jardín fue testigo de los últimos duelos de Buenos Aires.

Delcasse fue Intendente de Belgrano, diputado, impulsor de actividades físicas que practicaba como la esgrima, tiro, el boxeo, futbol y la gimnasia en general. Además fue un gran coleccionista de obras de arte. Fue cofundador del Boxing Club Buenos Aires. Su casa fue un lugar de encuentros de personalidades de la época, muchos de ellos amigos personales que compartían los buenos momentos y el gusto por la esgrima y el tiro. También la casa fue un lugar de duelos caballerescos, por lo que también adquirió fama de la casa de los duelos. Entre las personalidades que concurrían encontramos a Jorge Newbery, Lisandro de la Torre, Alfredo Palacios, Roque Saenz Peña, Hipolito Yrigoyen, Marcelo T. de Alvear y el Barón Demarchi entre otros.

No solo de los duelos vivía el hombre

Cuando el Box y la Savate se enfrentaron para dirimir quien era el mejor metodo de combate
Cuando el Box y la Savate se enfrentaron para dirimir quien era el mejor metodo de combate

En 1895 protagonizó una histórica pelea para determinar la superioridad del boxeo (defendido por Jorge Newbery) o de la Savate, que instaló al boxeo como deporte popular en Argentina. Muy en auge dicha discusión en la época, ya que la alta sociedad de ese tiempo, debatía si era más práctico aprender a defenderse solo con los pies, tal como proponía la Savate de esos años o el Box que era solo puños. Delcasse, como francés, defendía el método de sus ancestros. Amigos como eran, sabían darse a puñetazos como atletas y luego como si nada, continuar siendo amigos. Newbery contaba con un amplio palmares como pugilista, lo que lo llevó a ser tres veces campeón argentino. El combate dio por ganador a Newbery, instalando al Boxeo como un deporte popular. A mediados del año 1906 llega a su fin la guerra ruso-japonesa. A partir de ese momento buques de otras nacionalidades comienzan a navegar las aguas que hasta no hace mucho eran escenarios de cruentas batallas. Uno de dichos buques fue la Fragata Sarmiento, nave escuela de bandera argentina. La misma arriba al puerto de Yokohama en uno de sus viajes de instrucción. Su Comandante, el Capitán Adolfo Díaz, llevaba consigo la misión de encontrar para la Escuela Naval Argentina los servicios de un profesor de Defensa Personal, modalidad cuya fama se estaba extendiendo por todos los confines, merced al positivismo que involucraba su uso. La elección recae entonces en Yoshio Ogata, quien parte en la histórica nave rumbo al puerto de Buenos Aires el 3 de Agosto de 1906, arribando el 25 de Diciembre de 1906. Sus comienzos como profesor de la materia fueron resistidos. Habiendo pasado casi al olvido, el Doctor Carlos Delcasse lo saca de ese relegamiento en que estaba sumido, siendo su primer alumno en Judo en el país. Delcasse, al ser una persona de encumbrada posición económica y vinculado muy cercanamente a las altas esferas sociales y políticas, consigue que Ogata comience a disfrutar los fundamentos del arte por el cual fue contratado. Ingresa como profesor en la Policía Federal en calidad de Oficial Instructor hasta la expiración de su contrato con la Marina. El entonces Jefe de Policía, Coronel Ramón L. Falcón, conforme al trabajo desarrollado por el joven especialista, decide asegurarse sus servicios en forma definitiva, celebrando un nuevo contrato que le garantizaba clase e imputación. De este modo, Ogata, gracias a su alumno, el Doctor Delcasse, se suma al quehacer argentino como uno más de nuestra comunidad. A partir del año 1910, su prestigio se afianza hasta tal grado que sus servicios son requeridos por varias instituciones.