Master Edgardo Villanueva: “Más que entrenador soy docente “

Manos que guian...
Manos que guian…

“¿Para cuándo una nota al Master Edgardo Villanueva?” Es normal que cuando te cruzas con algún lector, te pida que entrevistes a algún Maestro, o practicante determinado. Así nos vamos manejando en CODIGO MARCIAL. Resulta que los pedidos acerca del Master Edgardo Villanueva se hicieron cada vez más insistentes.

Seguro el mismo cuando lea la nota, se entere de esto…Respeto y admiración es lo que se encuentra entre los competidores del Taekwon-do cuando escuchas hablar acerca suyo. Paradójicamente, hay muy poca información personal  cuando uno como periodista busca nutriste más acerca del protagonista, y poder aprovecharlo en una entrevista. No me refiero a resultados deportivos. Podemos llenar una edición al respecto. Sino aprovechar su experiencia de años.

No quiero dejar de lado el hecho que en una realidad como es Internet, donde muchos son agredidos de manera cobarde, el Master Villanueva también es respetado. Incluso, ahí mismo uno comprueba cuantos mitos que se crean acerca suyo…Entonces la idea fue por un lado pagar nuestra deuda con muchos de nuestros lectores, y por el otro, hacer justicia por un docente y entrenador que vive el Taekwon-do las 24 horas del día, y que mucho aportó por el crecimiento de la disciplina marcial más difundida del país.

Resto Bar New Jonathan. La intención es llegar más temprano a la hora convenida para terminar de definir detalles de la entrevista y recibirlo. El Master Villanueva nos ganó de mano, y llegó antes que nosotros.  Resolvamos entonces con las herramientas que tenemos…  Como el mismo dice: “Estudio situaciones, no rivales “. Apliquemos el mismo concepto.

Se inició en el arte creado por el General Choi Hong Hi, de la mano del Grand Master Pablo Trajtenberg, a quien todavía hoy sigue…

C-M: Algo que me llamó la atención cuando se hizo la última convención organizada por el Grand Master  Pablo Trajtenberg…  en reiteradas ocasiones se lo puso como ejemplo por el manejo que tuvo con sus dirigidos al frente del seleccionado nacional. En su metodología, se hizo hincapié en un detalle puntual. El Master Katz  le preguntó a sus ex dirigidos si aceptaron ser insultados por usted. Todos lo tomaron bien, dijeron que les resultó positivo.  ¿A qué se debe? ¿Es su método de incentivarlos… para hacerse respetar… es su modo de trabajo?

 E-V: En realidad es mi forma de ser, y tal vez no sea tan buena…

Un detalle puntual que sentiremos a lo largo de la nota. Está orgulloso de sus logros deportivos, de la gente que tuvo a su cargo, seguro de su gestión, pero le duele no ser comprendido por muchos de sus pares…

_MG_8118C-M: Sacó treinta campeones mundiales. Eso habla de su labor como director técnico…

E-V: Quizás si fuera distinto sacaba más. En concreto no se sabe. Cuando la gente no entiende como se hacen las cosas, mal interpretan. De pronto, encontras algunos que me copian, y lo hacen mal. No se basa en tratar mal a la gente. Es bueno que lo hayas preguntado. En el curso  lo dieron como algo bueno. Lo dijo Katz… en realidad, toda persona que trabaja en el alto rendimiento y en la búsqueda de resultados, en algún momento se enoja con sus alumnos. En realidad el enojo no es una táctica para conseguir resultados, sino un despertador. Es cuando le decis: “ Hey.” Es una cuestión mía. Por ahí hay otros que lo dicen de otra manera. A mí me funciona. La gente cree que es una metodología. Lo que si tengo, es que soy muy estricto y rígido con el entrenamiento. Me enojo con la gente de la que espero resultados. Es un sistema de protección. Cuando llevas a una persona a un mundial, si no está preparada y no la cuidas, existe la posibilidad que vuelva lastimada. Vos buscas que le vaya bien, y que no se lesione. Un día alguien dijo que hay que sufrir en el gimnasio, para pasarla bien en el torneo. Hay que ver que uno busca, a quien se lo está dando… Por otro lado, hay gente a la que nunca reté. Está el competidor que se descontrola, el que se pone nervioso… y vos como entrenador debes asegurarte que esté donde corresponde. Ser un equilibrador. A veces lo haces con un reto. Una vez me dijeron: su virtud es tratarlos mal. Yo quería tratar mal al que me hizo esa pregunta…  (Risas) ¿A usted le parece que me destaco por tratar mal a la gente y no por los resultados? Pasa que también es muy visible lo que hago. Se genera además mucha pasión y adrenalina. Hoy me dicen que no grito tanto. Ocurre que ahora hacen lo que pretendo (risas)

Tuvo a su cargo a importantes campeones, hoy referentes de las nuevas camadas de competidores que buscan emularlos. Su propia historia mundialista comenzó en el año 1984, en Glasgow, Escocia. No subió al podio, pero el futuro le depararía grandes éxitos y entrar en la historia del Taekwon-do argentino como uno de sus más importantes protagonistas.

C-M: ¿Una vez que obtuvo el cargo de entrenador nacional, que pretendió inculcar en sus dirigidos?

E-V: Costó y no costó inculcar conceptos. La gente que te llega, ya se destacaba por las ganas y el conocimiento. Yo hice de entrada al revés de lo que se vino manejando, o sea respetarle lo visto con su maestro, porque es el que lo trajo a la selección. No sacarle nada de lo que tenía, y de ahí sumarle cosas. Agregarle conocimientos. Eso es lo que debe hacer un entrenador. El entrenador no debe imponer su método,  ya que si obligo a usarlo estoy fallando. Porque uno no trabaja con un tiempo para hacer cambios. Y por sobre todo, estaría faltando a mi planteo anterior. Si esa persona vino al seleccionado, es porque tiene cosas positivas. Entonces debo respetárselo, y potenciarlo. Y de ahí desde el consejo, sumarle más cosas. Nunca jamás tuve un cuestionamiento. Mis dirigidos siempre lo entendieron como algo constructivo. Jamás hay que imponer nada, no es un buen camino. Lo importante es que la gente crea en uno. Y de ahí comenzar a trabajar.

_MG_8125 _MG_8136C-M: Igual, en un ambiente competitivo, de elite, hay que saber llegarle al competidor… hay gente con carácter fuerte, de trayectoria. No debió en sus comienzos ser fácil convencerlos…

E-V: Al contrario. Por carácter no hay problema ( risas )En primer lugar, uno llega a la selección porque tiene resultados con sus propios alumnos. Entonces, una vez que pude mostrar mi trabajo como entrenador, fue lo que me llevó al frente del seleccionado. Así,  la gente que se acercaba a ser elegida, creía porque veía cosas positivas en mis alumnos. Una crítica en su momento sin sustento, era que puse mucha gente de mi escuela en la selección. Era simple: ¿Si ganaban todos los torneos y selectivos, a quien querían que pusiera?  Pero nunca tuve problemas, al contrario. Siempre fui bien recibido, y con ganas de seguir adelante.

C-M: Uno el día de la competencia vibra al ritmo del alumno. Cuando uno está de coach, sabe cómo llevarlo, que decirle… la gente de afuera ve solo “ gritos”. No sabe la parte interna de la relación. Hay un enorme trabajo detrás.

E-V: (asiente) Es así. Esa comunión es un lazo de muchas horas de trabajo.

“Siento que el competidor no es respetado. Como puede ser que tipos que volvieron como campeones mundiales no se les presta atención. Que no tengan ninguna recompensa del grupo al que representan.”

_MG_8115C-M: En el último Centro Sudamericano, en Mar del Plata, noté su comunión con su dirigido. Palpé  que vive el combate junto a él. Hasta lo vi cerrar el puño, como si fuera a golpear usted… como si fuera usted quien participaba del combate.

E-V: Tiene que ver lo que uno se involucra con su gente…

C-M: Y con el árbitro también trataba de imponerse…

E-V: (se toma su tiempo para responder.) Sí y no. Lo que pasa que uno a veces hace cosas de más, le marca cosas. Como uno tiene mucho tiempo en esto, a veces le hace ver detalles al árbitro que este se pierde… hay muchos árbitros, a los cuales tenemos que agradecerles su trabajo y tiempo, que están formándose. Y no sé si es justo el lugar para que se forme. Y a lo mejor por un error involuntario quede fuera el competidor. El árbitro y los jueces deben ser muy capacitados. Son muy importantes, sin ellos no hacemos el torneo. Son cosas del oficio con las que uno va jugando. Marcarle ciertas cosas para quizás revertir ciertas circunstancias del combate. Pero nada más. De ahí el mito que tengo de influenciar sobre los jueces… ¿Qué influencia puedo tener en un árbitro? ¡Si me lo puedo poner en contra! Puede uno protestar… es muy argentino eso. No lo inventé yo tampoco, ojo.

C-M: ¿Lo complicó ser así en los mundiales? Ahí son más estrictos.

E-V: Quedó como algo pintoresco. Tengo mucha relación por los años… Alguna vez me compliqué, pero son las menos,  se matan de risa. Lo entienden bien, porque no pasó nunca de faltarles el respeto. Uno está muy involucrado con el alumno, y a veces el enojo porque se equivocó o uno mismo le erró, lo canalizo por algún lado.

C-M: ¿A sus dirigidos  los manejaba de modo grupal o individual?

E-V: Es un trabajo artesanal. Existen  las dos cosas. Cuando entrenas das lineamientos generales. Un sistema standard. Luego, tomas a cada uno por separado para que puedan desarrollar sus habilidades y aptitudes propias. Los hay lentos, rápidos, más pesados o livianos…  si bien uno pasa en líneas generales todo, después debes darle un plan de trabajo específico  a cada uno para que puedan explotar al 100% su capacidad.

“Hay que apuntar a las selecciones infantiles, para que nutran a la mayor”

C-M: ¿Con su cuerpo técnico también era exigente?

E-V: De pronto, uno se convierte en un líder,  entonces si  no cuidas todos los detalles, a la larga surgen los problemas. Tampoco hay que tener tantos colaboradores. Sino lo necesario para manejar un grupo sólido y responsable. Y que respondan a la voz de mando.

C-M: ¿Cómo estudiaba a los posibles  rivales?

E-V: En realidad no estudiaba rivales, sino circunstancias. Como resolver ciertos momentos, o planteos del oponente. A mis dirigidos les decía que su rival no tenía cabeza, ni nombre ni bandera. Nada. Solo que miren como se mueve el rival.

_MG_8119 _MG_8161C-M: ¿Un Paul Germain?

E-V: Lo cruzamos y le ganamos. No hay misterios. Yo lo conocía muy bien. Estuve tres meses practicando con él. Una vuelta le ganó Rieiro. Viene y me dice: “¿Qué tengo que hacer?”. Le tiré unas pautas y el solo resolvió. Rieiro es un soldado, un tipo muy inteligente. Muy bueno Paul Germain, pero no era un tipo complicado. (Piensa antes de continuar hablando) Era un monstruo, pero llegó un momento que no pudo competir más, porque era muy estudiado. Nunca me preocupó nadie. Todo el mundo tiene su lado flaco.

C-M: ¿A qué competidor que estuvo a su lado destacaría?

E-V: (Sonríe) ¡Huuu, a todos! Sería injusto nombrar a solo uno. Hubo gente que me sorprendió… A ver, un paneo. Patricia Garelik que hace veinte años que está compitiendo, y nunca bajó de un podio. Turnes, un tipo de 85 kilos y 1,80 y peleaba con tipos de dos metros.  Batista…  de Mario Shaur puedo hablar horas. Toda gente que marcó una época. Todos los que creí que podían ser campeones del mundo, lo fueron.

C-M: ¿A la hora de elegir en una preselección, que mira?

E-V: Es buena la pregunta. Si lo sabes hacer, ahí tenes el 50% de la victoria. El resto se divide en 40% entrenamiento y 10% de suerte. Primero tenes que saber cómo es el sistema. No elegir a la gente que solo gana acá, y afuera no pasa nada. Y capaz que alguno, que está dos o tres escalones debajo suyo, ese a lo mejor puede andar. Buscar  a aquellos  que son todo terreno. Al momento de elegir, hay que probar que pueda pelear más allá de su categoría. No solo un chiquito que pueda con uno más grande, sino también a la inversa. Tienen que tener esa ductilidad…

C-M: Un caso como el de Soledad Serrano. Flaquita, chiquita. ¿Cómo la fue llevando?

E-V: ¡Una pesadilla, Sole! Tiene un grado de atención muy especial, puede resolver sobre la marcha. Es igual a lo que hablaba de Turnes. El mismo caso. Todos los Serrano son así. El Taekwon-do se hace cada vez más difícil de practicar, es una Esgrima. Si te equivocas, te hacen el punto.  También busco que no sean extremadamente individualistas. Que le importe el equipo. Que sea incondicional, como Batista. ¡Era un león,  le aportaba todo al grupo!  Buscar gente con hambre, humilde. Con ganas de entrenar. Las estrellas no sirven…

Esos que por ser campeones del mundo, te hacen un favor por estar en el equipo, correlo. El competidor se tiene que poner la camiseta. Son muchos factores, por eso hay que renegar mucho. ¡Te dicen que mal carácter que tenes! Hay muchas cosas que resolver. Por ejemplo, la licencia que debes darle a los que vienen de lejos. Con Protti entrenábamos todos los viernes. El resto de la semana, tenía trabajo encargado por mí. Cuando llegaba el torneo, le dábamos más duro.

“Al practicante de MMA le falta lo marcial. La gente hoy no quiere un camino, sino un atajo. Es una cuestión cultural”

C-M: ¿Volvería luego de todo lo que vivió a ser director técnico de la selección?

E-V: No, definitivamente. Con Marcelo Pedrini presentamos un proyecto que no se entendió. Ya Argentina por el nivel que tiene, debe presentar un equipo de trabajo. Nosotros queríamos ser managers, cosa que el entrenador a cargo tuviera en que apoyarse. Y darle la posibilidad a gente nueva.

C-M: No se lo escucha hablar de su trabajo en la selección en la categoría formas…

E-V: Ahí hay otro encasillamiento. Conmigo, Soledad Serrano fue cuatro veces campeona mundial en Tules.  Lo que no me gusta es la tendencia de ahora de los especialistas. ¡El taekwondista debe saber hacer todo! Hay gente que entrena solo formas. Y no estoy de acuerdo. Están los que participan en formas y combate, como Gadea. O Soledad Serrano. ¡Eso es lo que me gusta! Yo fui diez años seguidos campeón de lucha y formas, cuando el Taekwondista era completo.  Respeto su duro entrenamiento, que quede claro. Pero no estoy de acuerdo en encasillarse. No me gusta con los tules que estas expuesto a una resolución subjetiva, ya que estas bajo alguien que te juzga al que hay que ver como lo hace, e incluso si lo sabe. En cambio en combate, te golpeo la cabeza y es punto. No hay nada más que hablar. Que se entienda bien. No es lo mismo ser campeón en lucha de varones, que todo el resto. Si en forma son diez equipos, en lucha son cuarenta. ¡Da más prestigio ser campeón en lucha! ¡Es así! Es para hablarlo y debatirlo mucho. Yo fui diez años campeón argentino… lo que pasa que el Taekwon-do está desvirtuado… en lugar de estudiarlo de manera integral, se convirtieron en especialistas. No me gusta la gente que solo hace una cosa, si bien para destacarse no haya hoy otro camino. Eso está totalmente claro. Por ende, también se termina descalificando a esa gente. Un ejemplo: Silvio Gamboa. Es un chico campeón mundial de tul, y también es un monstruo luchando. Tengo el mayor de los respetos por él. ¿Porque descalificarlo? Creo que es el sistema  lo que descalifica. Aparte no ayuda a crear artistas marciales.

C-M: ¿A grosso modo que elementos debe manejar un competidor de elite?

E-V: Es fundamental que sepa usar la patada de costado. Y resolverla. Saber usar las manos. No debe ser infractor. Si llevas a un tipo que no sabe caminar el ring, puede perder por advertencia. Y por sobre todo que sea muy pillo para que sepa ganarle a uno más pesado. Siempre busqué eso y nunca me equivoqué. Los resultados fueron coherentes con lo buscado. En cuanto a su cuerpo, la tendencia es entre 75 y 85 kilos, que son rápidos y fuertes.

“Tuve la oportunidad de hacer combate contra Bill Wallace. ¡Un monstruo! Está filmado. Fueron cuatro rounds”

C-M: ¿Cómo se mantiene al tanto del devenir técnico y táctico deportivo a nivel mundial?

E-V: No hay grandes  cambios. Si hay más virtuosismo por que compiten chicos que empezaron desde hace años. Argentina así y todo está en un bache generacional. Se está formando nueva gente y despidiendo otra. Hay que apuntar a una selección infantil, porque se compite contra el nivel atlético. Europa se destaca en esto último. Caso Polonia. Que además es el mismo equipo desde hace ocho mundiales. Acá a veces se cambia a toda la gente de un mundial a otro.

C-M: ¿Está conforme con su labor como entrenador?

E-V: Me siento totalmente realizado. Me falto salir campeón con las chicas. En Canadá salimos campeones con todos los equipos. Ganamos en sí, todos los torneos durante mi gestión.  Por ahí, hoy me gustaría formar entrenadores. Transmitir mi experiencia…

C-M: ¿Se siente respetado por sus pares?

E-V: Y desde el momento que el Maestro Katz por citar un caso hablara públicamente sobre mi trabajo, eso me llena de orgullo. Y entre mis pares, si… aunque mi metodología está mal entendida… yo creo que el respeto existe por el trabajo hecho. De mis compañeros y los competidores. No lo busqué, sino que se dió por mi predisposición al trabajo.

C-M: Pasemos a otro plano. ¿Qué opina de las Artes Marciales Mixtas?

E-V: ¡Siempre me gustó! Como luchador, te gusta todo lo referente al combate. Lo entrené junto a Luciano Correa, incluso Ju Jitsu. Somos muy amigos, además. Pienso que competir en MMA es algo que deteriora al competidor. En lo físico y psicológico. La plata que ganan en el exterior le cambia la vida a cualquiera. Quizás de más joven, hubiera probado. Pero bueno, uno no puede dejar de ver como terminan cada pelea.

C-M: ¿Entrenaría a algún alumno si se lo pide?

E-V: Si, por supuesto. Incluso lo entreno a Luciano. Tengo alumnos que quieren pelear. Pero acá no se justifica. ¿Por $500 pesos? No vale la pena. Tengo una alumna… Noelia Pérez, con mucha experiencia en Box.

C-M: ¿Tener una base de Taekwon-do ayuda para competir en MMA?

E-V: ¡Totalmente! Si observan, los mejores peleadores de hoy, en algún momento hicieron Taekwon-do. Jon Jones usa patada de costado y giro. Anderson Silva, también. Junior Dos Santos ganó por un giro de talón. Barboza, igual. Todos se mueven como Taekwondistas. No sirve más estar parado estático como un Kick Boxer, porque terminas moviéndote lentamente. Fíjense Machida como se mueve. Hoy de Kick Boxing no tiene nada. Incluso apenas usan la low Kick. En Argentina tenes al Relámpago López, a Caplonch. Su base es el Taekwon-do.

C-M: ¿Tuvo algún modelo como entrenador?

E-V: Win Boss en 1984 en Glasgow, era el entrenador de Holanda. Tran Tien Quan… Tony Novilo, el entrenador de Tomas Barada. Toda gente que transitó por ese lugar. Gente muy capaz, grandes referentes. Nunca los vi entrenar, pero si su producto terminado. En eso me basaba. También mis salidas internacionales, algún video que pudiera ver. Y la capacidad en entender y transmitir. Quisiera antes de finalizar la nota, agregar unas palabras. Me parece muy bueno lo que me preguntaste, y como entrenador te lo agradezco. Pero antes de ser entrenador, yo o cualquiera que se dedique a esto, y hablo por todos porque seguro pensaran igual, por sobre todo,  uno es Profesor de Taekwon-do.  Primero porque es un arte marcial, no un deporte. Si bien uno se destaca en la faceta deportiva, todo comienza en lo marcial. Un entrenador recibe a quien sabe de esto, pero el profesor enseña desde cero. Acá la gente comienza de blanco sin saber lo que está haciendo. Entonces debes guiarla, ayudarla a crecer. La relación es más humanista.  Eso tiene un valor mucho más grande.

Me pasa que minimicen mi trabajo diciendo que soy un buen entrenador. Pero no. Yo soy un buen profesor de Taekwon-do. El entrenador es una cosa más chiquita y específica, en el caso del docente, es más grande y comprometida. Y así me siento yo. Comprometido con quienes están a mí cargo. Como te dije, en ayudarlos a realizarse, a crecer. A superarse.  Y como practicante, fui cumpliendo etapas. Pasé de ser un buen practicante, a competidor internacional. De ahí un buen profesor, y como resultado, entrenador.

Y eso no se consigue así porque sí. Sino con compromiso y responsabilidad.

 

(*)Nota publicada año 2013