Sensei Katsutoshi Kurata: Pionero del Aikido en Argentina

Sensei Katsutoshi Kurata: 50 Años de difusión del Aikido en Argentina, y mas vigente que nunca
Sensei Katsutoshi Kurata: 50 Años de difusión del Aikido en Argentina, y mas vigente que nunca

Como nunca ocurriese por un Maestro de la misma disciplina en Argentina, al ser oficialmente aclamado por el Propio Señor Embajador de Japón, Noriteru Fukushima, en base a su trabajo difundiendo durante medio siglo el Aikido en nuestra tierra, una lluvia de aplausos con sus alumnos de pie, lo recibió al unísono. Con su acostumbrada introversión y perfil bajo, agradeció con una breves palabras y se sentó. Analizando el hecho, llegué a la conclusión que lo que le  pasó sería el broche de oro para una prolífica carrera que se iniciara  finalizada la Segunda Guerra Mundial, cuando diera el primer paso para entrenar el arte/disciplina que O´ Sensei Ueshiba denominó como Aikido.

C-M: El embajador le dio en homenaje a su trayectoria, un reconocimiento. ¿Qué sintió en ese momento?

K-K: La verdad que no lo esperaba… a cierta edad, busco o espero otras cosas… uno siente cada vez menos… pero recibir ese reconocimiento, me puso muy feliz. ¿Qué va a ser?; Es así…

Jueves siguiente por la tarde, cinco de la tarde, pasamos a visitarlo a su dojo. Nos atiende sonriente… jovial, y agradece la visita. De caminar lento, ayudado con un bastón, nos muestra un cuadro situado en la pared de la oficina que hace de recepción de su dojo: “¿Ve esa foto? Colibrí que pasaba por jardín de casa. Lo tomé justo. ¡Soy aficionado a la fotografía, también!”.

El Instituto Argentino de Judo, lo tuvo entre su plantel docente
El Instituto Argentino de Judo, lo tuvo entre su plantel docente

C-M: Mirando para atrás en su historia en base al reconocimiento que obtuvo: ¿Cual siente que es su legado?

K-K: (Se encoge de hombros) Yo no dejo nada… se generó un gran arte, y la gente sigue… y que siga siendo feliz practicándolo. No busco más. No necesito más. Por el Aikido viví muchas cosas lindas… aprendí mucho de la vida gracias a practicar y enseñarlo. Que los practicantes del futuro vivan lo mismo que yo. Para responder su pregunta, eso es lo que me gustaría dejar…

C-M: Contó cierta vez que O´ Sensei Morihei Ueshiba enseñaba con su sola presencia. ¿Puede contarnos como era dando clases O´ Sensei Ueshiba?

K-K: Cuando lo vi por primera vez,  conocía su historia. Ya era un gran maestro, muy famoso. De mucho prestigio. Era muy humilde. Sencillo en el trato con todos, y buscaba que todos lo estuviéramos, ya que con una sonrisa hablaba con todos y cada uno. Y explicaba. Llegó de pronto al dojo, y nuestro instructor le dio el lugar. Todos estábamos emocionados por tenerlo delante de nosotros.

Estoy muy feliz aquí, pero igual extraño mi tierra. La comida, por ejemplo. Cuando uno se pone viejo, recuerda las comidas de chico…”

Año 1978, trae al Doshu Kishomaru Ueshiba
Año 1978, trae al Doshu Kishomaru Ueshiba

C-M: Como Maestro de una era moderna dentro de las artes marciales, como lo era O´ Sensei Ueshiba, contaba a diferencia de sus pares, a excepción del Sensei Jigoro Kano, de una importante capacidad intelectual, pero distinto a todos, por haber combatido, no solo tenía cabal confianza de sus conocimientos técnicos, sino que al conocer la miseria de la guerra, es lo que le dio como impronta al Aikido: transmitir Paz. Difundir el amor entre nuestros semejantes…

K-K: Bueno… al concebir el Aikido, fue todo un revolucionario para la época. Ocurría que la mentalidad de ese tiempo era promover la lucha en todos sus sentidos. Se vivía en guerra, y el espíritu del pueblo era bélico. Era la línea de pensamiento que se promovía en todos lados. Y por el contrario, O´ Sensei difundía el amor y entendimiento entre nuestros semejantes. Como dueño de una gran personalidad y carisma, logró hacerse un importante lugar en ese tiempo, y su corriente de pensamiento se difundió rápidamente.

C-M: ¿Y cómo vivía el niño Katsutoshi Kurata esos tiempos de guerra?

K-K: Cuando terminó la guerra, tenía siete años de edad.  Viví una época muy triste… de muchas necesidades… no había comida, perdiste tu casa… solo pensábamos en vivir. Como comer…

La guerra había finalizado. Japón se debatía entre la tristeza y miseria. Así y todo, iniciaron el camino de la reconstrucción del país. Los americanos tomaron el poder del Japón y gobernaban según sus criterios, prohibiendo entre otras cosas, la práctica de las artes marciales. El veto fue al poco tiempo levantado, hasta que una serie de notas en un diario local lo llevarían a que en 1958, el Dojo Sankai le haga dar un vuelco a su vida…”En un periódico, leía la historia de O´ Sensei. Eran crónicas semanales que relataban sus vivencias. Ahí me dije, Aikido es para mí. Fui con un amigo. Mi maestro me tiró suavemente, pero igual caí de cabeza. ¡Me dolió! ¡Terminé mareado, pero feliz! (Risas) Y me dije que iba a seguir entrenando”, concluyo.

El Embajador del Japon, Señor Fukushima, con el merecido homenaje a Sensei Kurata
El Embajador del Japon, Señor Fukushima, con el merecido homenaje a Sensei Kurata

C-M: ¿Qué conocía de Argentina, antes de venir?

K-K: …muy poco… melodía del Tango… me gusta, pero la letra a veces no la entiendo. Igual canto, ¿eh? (Risas). Apenas lo vi bailar, noté que su movimiento es parecido al Aikido…

Sensei Kishomaru Ueshiba vino dos veces. Fue un orgullo para mí que los practicantes argentinos lo hayan podido conocer. La primera vez fue en el año 1978

Llega a Argentina en el año 1967. Lo esperaba Sensei Yoriyuki Yamamoto, en el mítico Instituto Argentino de Judo. De la citada academia, hoy solo existen algunas fotografías de sus practicantes… imágenes amarillentas que no cuentan que además de forjar a grandes maestros de la disciplina creada por Sensei Kano, incluso fue el primer dojo del Karate en Argentina, donde Sensei Hideo Tsuchiya instruyera a los iniciales cultores del arte de las manos vacías. Era el centro de artes marciales donde se centraba la crema y nata de los practicantes locales. Gracias a la generosidad del Sensei Yamamoto, el Aikido comenzaría a crecer entre nosotros. Aikido había llegado de la mano del Maestro Minoru Saito en 1962, quien estuvo por muy poco tiempo entre nosotros, mudándose a Paraguay, volviendo a Argentina, radicándose en Paraguay, donde falleció.

Si, entre nosotros los japoneses siempre nos ayudamos mucho. En el Caso de Yamamoto, yo llegué al país con una carta de recomendación. Ahí comencé a enseñar en el Instituto Argentino de Judo. Al poco tiempo sume Gimnasia y Esgrima de Rosario y Kumazawa”, aclara.

C-M: ¿Recuerda quien fue su primer alumno?

K-K: ¡Por supuesto! Su apellido es Fargus. Ya no practica, pero fue alumno avanzado. Y mi primer cinturón negro fue Osvaldo Pacios.

"O´ Sensei Ueshiba conoció la miseria de la guerra. Entonces dentro de un ambiente belico, promovio la paz. En su epoca, fue un revolucionario odeologico" - Sensei Kurata
“O´ Sensei Ueshiba conoció la miseria de la guerra. Entonces dentro de un ambiente belico, promovio la paz. En su epoca, fue un revolucionario odeologico” – Sensei Kurata

6C-M: Quien lo recuerda con mucho cariño y reconocimiento por su trabajo es Sensei Manuel Cela. (Nota: Pionero del Aikido en Uruguay)

K-K: En el año 1967 lo conocí a Manuel en Montevideo. El era alumno de un francés, London. El me recibió, y me pidió que le muestre de qué se trata el Aikido. Le gustó y me dijo que justamente, era lo que buscaba. Así comenzó su historia con nosotros.

C-M: De sus épocas de estudiante a hoy, ¿En que considera que evolucionó el Aikido?

K-K: O´ Sensei decía que aun de muy grande, siempre aprendía algo nuevo. El aprendizaje no tenía fin… entonces más que cambios, profundizaba en sus bases, y desde ahí buscaba su crecimiento personal. Es lo que nos recomendaba a sus alumnos, y yo hago lo propio con mis alumnos aquí.