Sensei Juan Carlos Yamamoto: “Sensei Yamagata con su visita nos ayudará a mejorar técnicamente”

Junto a Sensei Yamagata, cuando lo visitara en el dojo del COA
Junto a Sensei Yamagata, cuando lo visitara en el dojo del COA

Hubo casos de profesores como Sensei Juan Carlos Yamamoto, que enseñaba en el YNCA.  No estuvo mucho tiempo, pero así y todo, nos dejó enseñanzas muy valiosas”,  contaba acerca suyo Luis Enrique Marziotte Campanella, autor de  “Judo Salteño – 60 años de historia”, la cual recrea la vida y obra de los precursores de la disciplina creada por Jigoro Kano en dicha ciudad uruguaya, “Hoy vive en Argentina, pero siempre mantuvo el contacto. Nos dejó mucho y bueno… ¡Asique también lo consideramos nuestro! “, rememora el autor del libro que ya está al alcance de todos los judokas, donde Sensei Yamamoto, tiene su propio espacio. “Dos años seguidos estuve radicado en Salto…”, explica Sensei Yamamoto, “Me casé con una uruguaya… después fui y vine, di clases… Tengo muy lindos recuerdos de Salto, la verdad…”, completó.

Es una nota que se la debemos desde hace muchísimo tiempo a uno de los principales protagonistas del Judo actual. Es así que con el “pretexto” de la clase que Senei Sumio Yamagata en el dojo de COA, fuimos a visitarlo. De gestos gentiles y perfil bajo, Sensei Yamamoto desde el silencio y los hechos trabaja sin descanso por el Judo nacional: Instructor en la Asociación Japonesa Argentina, y  el Centro Okinawense de Argentina, además de JICA,   la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional que gestiona  la venida de Maestros y equipo de entrenamiento desde Japón. Y como también se lo conoce… es el traductor en cada clínica que dictan los Maestros que nos visitan desde Japón. “Cada vez quedan menos Nikkei que hablen japonés, entonces siempre me tocó traducir. Además vengo de entrenar con Sensei Soma que siempre fue remiso a hablar en castellano, entonces ayudaba a mis compañeros con el idioma. Es así que quedó la costumbre que cada vez que hay una visita, también traduzco.  El último fue hace tres años, con Sensei Fushii… me gusta, porque uno también aprende”, nos confía siempre con una sonrisa. Su labor en pos del Judo nacional es enorme y constante, pero se limita a respondernos “ayudo en lo que puedo…es mi deber como judoka”.

C-M: ¿Me imagino que es una manera de tener de primera mano al maestro que viene de visita, no?

JCY: ¡Claro! Y de paso aprendo.

Nikkei es el nombre con el que se designa a los emigrantes de origen japonés y a su descendencia. Específicamente se denominan issei a los inmigrantes nacidos en Japón, nissei a los hijos de japoneses, sansei a los nietos, yonsei a los bisnietos, y gosei a los tataranietos de los inmigrantes nacidos en el exterior. El uso del término nikkei actualmente es el más adecuado para denominar a los japoneses y a sus descendientes. La gran emigración japonesa comenzó en 1868, poco tiempo después del inicio de la Era Meiji, siendo Hawái el destino predilecto por los emigrantes nipones. La migración japonesa al territorio argentino comenzó en 1908 con la llegada de inmigrantes provenientes de Okinawa y Kagoshima, seguido de Hokkaido, Kumamoto, Hiroshima, Akita, etc. Entraron  al país a través de Brasil, y  se concentraban en pequeñas empresas urbanas, en especial de limpieza en seco y cafés de Buenos Aires, mientras que algunos trabajaban en el servicio doméstico, trabajadores de fábricas y estibadores. Una minoría  también se dedicó a la horticultura, la floricultura y pesca.

El primer nisei (segunda generación) nipón-argentino, Seicho Arakaki, nació en 1911. Hoy se estima un número aproximadamente de 35.000 personas de origen japonés en Argentina con una amplia mayoría de descendientes de Okinawa, un poco más del 50%. Según FANA (Federación de Asociaciones Nikkei en Argentina) la colectividad alcanza a 3031 personas. Los primeros inmigrantes se dedicaron a actividades agrícolas y se destacaron en la floricultura, sin embargo, dada la concentración del mercado argentino en la ciudad de Buenos Aires, la primera y segunda generación de inmigrantes japoneses formaron parte importante del gremio eminentemente urbano de la tintorería (entendiéndose como tintorería al lavado y planchado de ropa). Como se indica también, se destacaron en la floricultura debiéndose a ellos en gran medida la declaración de la ciudad de Belén de Escobar como sede de la Fiesta Nacional de la Flor,  habiéndole donado a la comuna el primer jardín japonés de Argentina.

Si participas de todo importante evento donde nos visite un Maestro Japones, encontraras un traductor. Es Sensei Juan Carlos Yamamoto. ¡Estas avisado!
Si participas de todo importante evento donde nos visite un Maestro Japones, encontraras un traductor. Es Sensei Juan Carlos Yamamoto. ¡Estas avisado!

C-M: ¿Sus padres cuando llegaron al país?

JCY: Bueno, hoy si vivieran, tendrían más de cien años… Mi padre llegó en el treinta y tres. Mi madre en el cincuenta y dos, y yo nací al año siguiente. Se  conocieron acá y se casaron. En casa, prácticamente no se hablaba de Judo, pero así y todo tengo una anécdota muy linda. Nací en Escobar, cercano a donde vivía Kumazawa. Yo tendría unos cinco años de edad. Me caigo de un árbol, y me lastimo el hombro. Entonces mi papá me lleva a que me vea Kumazawa. Es que por ese tiempo, los judokas también eran “hueseros” (Risas). En ese momento, ni soñaba que practicaría Judo. Estuve en su casa, donde conocí a su esposa e hijo que con los años se irían a vivir a Japón… y recuerdo las colchonetas donde practicaba…eran amigos con mi padre. Fue la única vez que lo vi. Siempre hubo muchos judokas en Escobar, con numerosos clubes, entonces me uní a uno de esos dojos. Cuando comencé no había formalmente un Sensei, sino un cinturón marrón alumno de Kumazawa, que daba las clases. Al poco tiempo viene un Sensei llamado Carlos Gómez, alumno de Forti, que trabajaba y enseñaba en la fábrica Ford. Y dos veces por semana venía a darnos clases a Escobar. ¿De esto hace mil años, eh? (Risas) Recuerdo que Sensei Gómez era del club San Fernando, donde se concentraba la selección argentina en vistas al campeonato Panamericano del 72, a la cual vino Sensei Hideki Soma como entrenador. Sensei Gómez hablaba que había un maestro japonés espectacular, y a continuación probaba con nosotros lo que veía que entrenaba la selección. Y al poco tiempo, de Escobar me venía para estudiar en Buenos Aires la secundaria. Es  así que comienzo a practicar en el Instituto Kumazawa de la calle Posadas, que ya no existe, bajo el propio Sensei Hideki Soma.   Esto fue por el año 1973.  Al poco tiempo, Sensei Soma inaugura su Instituto Soma. Tres alumnos nos pasamos con él. Estos compañeros eran Mario Akopnik y Cesar Gerez.

CM: ¿Ya mezclaba las clases de Judo con técnicas de Sumo, Sensei Soma?

JCY: No, por ese tiempo, todavía no. Hablo del año 73 y Sumo comenzó a fines de los setenta.

En las oficinas de JICA, colaborando en la venida de los diferentes maestros que nos visitan
En las oficinas de JICA, colaborando en la venida de los diferentes maestros que nos visitan

4CM: ¿Se siente más cerca de sus raíces practicando Judo?

JCY: Yo creo que sí. Tiene mucho de mi cultura de origen y con la práctica lo vas reforzando. Sin pensarlo, pero considero que se da. Mi padre falleció en el 75, un año antes me recibí de cinturón negro. Entonces él pudo verme obtener el primer dan.

CM: De pronto tenemos otra visita en el país. ¿Cuál considera que puede ser el mayor aporte de Sensei Sumio Yamagata a Argentina?

JCY: Desde mi punto de vista personal, si bien el Judo es uno solo, hay una escuela japonesa… y con su visita nos ayudará a mejorar técnicamente.

CM: Es parte de JICA. ¿Cómo inicia su relación con ellos?

JCY: Trabajo en JICA desde el 89. Siempre en función de la cooperación técnica. Y en los últimos años Japón le empezó a dar mucha importancia a la cooperación dentro del deporte. Y más ahora teniendo en cuenta los Juegos Olímpicos a realizarse en Tokio en el 2020.  Es así que el gobierno japonés implementó la cooperación en deportes, para incentivar las diferentes disciplinas y estrechar lazos en los diferentes países. ¡Entonces, dentro de JICA, entre trabajo y deporte, sumé trabajo y placer! (risas)